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El
viajero que llega ve sorprendido como si de las azules aguas del Guadalquivir,
emergiera la impresionante roca donde se asienta Hornos de Segura,
situación que confiere al pueblo condición de amplísimo balcón, desde
el que otear hermoso horizonte y preciado valle del cual emergen aldeas
como La Platera.
Allí
lo hace el cortijo de El Mesoncillo, un antiguo mesón de arrieros donde
hemos procurado, dentro de la sencillez de nuestras casas, congregar
todo lo necesario para que su estancia sea lo más cómoda y agradable,
contando para ello, además, con la ayuda de esta nuestra tierra que
queremos compartir contigo,
la Sierra de Segura, la que nos concede el
marco ideal para unos días de descanso.
Gracias por tu visita
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